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17/12/2009
Guerra por La Rondalla Venezolana
Por:  

Mediante Resolución Administrativa del Servicio Autónomo de la Propiedad Intelectual (SAPI) de julio 2008, fue declarada la nulidad absoluta del registro de la marca LA RONDALLA VENEZOLANA para identificar servicios en la clase 41 internacional, al haber sido reconocida la existencia de un registro previo de la marca LA RONDALLA en clase análoga 9 internacional; y por el primer uso en el comercio que del nombre comercial LA RONDALLA VENEZOLANA, venía haciendo la empresa del mismo nombre con anterioridad a la solicitud del registro cuestionado. La Rondalla Venezolana es una agrupación musical venezolana que goza de importante popularidad en el país.

Apenas cuatro meses después, la Superintendencia Para la Promoción y Protección de la Libre Competencia (PROCOMPETENCIA), dictó la Resolución No. SPPLC/0023-2008, mediante la cual decidió que no se pudo determinar que el Sr. Luis Enrique Arismendi en su calidad de autor y la empresa “La Rondalla Venezolana, C.A.” en calidad de co-autora, hayan incurrido en prácticas contrarias a la libre competencia, referentes a simulación de signos distintivos, aprovechamiento de reputación de marca renombrada, aprovechamiento indebido del esfuerzo ajeno y apropiación indebida de la clientela, todo ello en virtud de la denuncia interpuesta por la empresa “Producciones RONDA-VEN, C.A.”, quien fuera la titular de la marca LA RONDALLA VENEZOLANA, para identificar agrupaciones musicales.

Los antecedentes vinculados a las decisiones antes mencionadas, podemos resumirlos de la siguiente manera: 

Primeramente, el SAPI en el año 2005 concedió a favor de la empresa “Producciones RONDA-VEN, C.A.”, derechos de uso exclusivo sobre la marca LA RONDALLA VENEZOLANA para identificar un grupo musical y actividades culturales, dentro de la clase de servicios 41.  No obstante, en el año 2006 las empresas “El Palacio de la Música, C.A.” y “La Rondalla Venezolana, C.A.”, presentaron acciones de nulidad contra dicho registro por cuanto la primera contaba con registro previo para la marca LA RONDALLA en clase 9 internacional; y respecto de la segunda por cuanto se invocó el uso previo e ininterrumpido del nombre comercial LA RONDALLA VENEZOLANA para identificar precisamente actividades artísticas, coincidiendo incluso con el objeto social de esa compañía.

Como aspecto curioso en relación con esta resolución administrativa vale acotar que en el punto previo de la misma se acordó que la causa sería decidida con prioridad, modificándose el orden que para decidir debe respetar la Administración Pública, "En virtud de la relevancia para el interés público que existe en (sic) el registro de la mencionada marca de servicio y su conexión con el BIEN DE INTERÉS CULTURAL DE LA NACIÓN que constituye la agrupación musical “LA RONDALLA VENEZOLANA”, de acuerdo con el certificado de fecha 24 de abril de 2008, inscrito ante el Registro General del Patrimonio Cultural, protegido por la Ley de Protección y Defensa del Patrimonio Cultural; certificado mediante providencia administrativa No. 012/05 del 30 de junio de 2005 por el Instituto del Patrimonio Cultural adscrito al Ministerio del Poder Popular para la Cultura. 

En relación con la nulidad presentada por “El Palacio de la Música, C.A.”, fundamentada en el registro prioritario de la marca LA RONDALLA para la clase relacionada 9 internacional; el SAPI resolvió que el signo LA RONDALLA VENEZOLANA representa una reproducción parcial de la marca prioritaria LA RONDALLA, con el agravante de encontrarse ambos signos en clases relacionadas a la actividad artística musical, razón por la cual se podría originar riesgo de confusión o asociación, siendo imposible su coexistencia pacífica en el mercado venezolano.

Respecto de la nulidad formalizada por “La Rondalla Venezolana, C.A.”, después de la revisión de los documentos de constitución de la compañía, el SAPI corroboró que la misma data del año 1994 y que su denominación constituye la "forma jurídica y nombre comercial de la agrupación musical “LA RONDALLA VENEZOLANA". En virtud de lo anterior fue reconocido el uso previo del nombre comercial LA RONDALLA VENEZOLANA a favor de “La Rondalla Venezolana, C.A.”.

Habiendo sido declaradas con lugar las dos acciones de nulidad interpuestas contra el registro de LA RONDALLA VENEZOLANA en clase 41, “Producciones RONDA-VEN, C.A.” interpuso recurso administrativo de reconsideración en febrero de 2009 y ampliado en septiembre del mismo año en contra de la resolución administrativa del SAPI mediante la cual fue declarada la nulidad absoluta del registro marcario. Actualmente dicha reconsideración se encuentra pendiente de decisión por parte del SAPI.

Paralelamente a las acciones de nulidad presentadas en el SAPI, “Producciones RODA-VEN, C.A.”, formalizó por ante PROCOMPETENCIA el 23 de noviembre de 2007, solicitud de denuncia contra “Luis Enrique Arismendi” y “La Rondalla Venezolana, C.A.”, por la comisión de presuntas prácticas contrarias a la libre competencia contenidas en el artículo 17 de la Ley para Promover y Proteger el Ejercicio de la Libre Competencia (Ley de PROCOMPETENCIA).

Dentro de los alegatos más relevantes presentados por la denunciante respecto de los denunciados, tenemos que:

  • Se presentan como propietario de La Rondalla Venezolana para vender los espectáculos de la agrupación musical, aprovechándose de la fama, prestigio y reconocimiento del grupo;
  • Han utilizado prácticas ilegales en el ámbito musical, violando la Constitución y las normas de protección de la libre competencia;
  • Han infringido los derechos de propiedad industrial de “Producciones RONDA-VEN, C.A.”, respecto de la marca LA RONDALLA VENEZOLANA en clase 41 internacional, por su uso no autorizado.

Entre los argumentos más resaltantes invocados por los denunciados en sus escritos de defensas, vemos que:

  • El derecho invocado por la denunciante se encuentra pendiente de acciones de nulidad por ante el SAPI, incidencia administrativa que deberá ser decidida con prioridad, ya que dicha decisión influenciara la causa en PROCOMPETENCIA;
  • El registro de la marca LA RONDALLA VENEZOLANA por parte de la denunciante, no fue más que una maniobra legal para impedir que las denunciadas hicieran uso del signo, que en definitiva constituye la denominación mediante la cual se da a conocer sus actividades artísticas.

PROCOMPETENCIA determinó que el mercado relevante para el presente caso sería interpretación de la música folklórica venezolana y latinoamericana en el territorio nacional.

Asimismo, PROCOMPETENCIA determinó que; (i) el Sr. Arismendi era el accionista mayoritario de la empresa denominada “La Rondalla Venezolana, C.A.”; (ii) que existían pruebas de medios de comunicación social en los cuales se reconocía al Sr. Arismendi como fundador, promotor y director de “La Rondalla Venezolana” con una trayectoria de más de 35 años, y (iii) constató la existencia de la resolución emanada por el SAPI en julio de 2008, mediante la cual se declaró la nulidad respecto de la marca para servicios LA RONDALLA VENEZOLANA a nombre de “Producciones RONDA-VEN, C.A.”.

Al realizarse el análisis del artículo 17 de la Ley, el órgano administrativo decidió que:

a) Respecto de la supuesta simulación de signos distintivos, consideró que no se cumplió con tal extremo toda vez que, de la evaluación y cotejo de dos carátulas de discos compactos que fueron incorporadas al expediente como medios probatorios, se constató que en ambos casos se empleaba de forma idéntica la frase LA RONDALLA VENEZOLANA, sin que quedará la posibilidad de confusión para los consumidores de los productos.

b) En relación con el supuesto de aprovechamiento de la reputación de la marca renombrada, se consideró que a pesar de la existencia de registros marcarios a favor de la denunciante, los mismos fueron declarados de nulidad absoluta por el SAPI, no contando la denunciante con derechos marcarios para LA RONDALLA VENEZOLANA; por lo que las conductas de los denunciados no constituyeron práctica prohibida por la Ley.

c) Del supuesto sobre el aprovechamiento no autorizado del esfuerzo ajeno, el sustanciador reiteró que el Sr. Arismendi formaba parte, desde el año 1972, de la agrupación artística conocida como LA RONDALLA VENEZOLANA, gozando con prestigio y reconocimiento a nivel nacional; y que adicionalmente era accionista mayoritario de la empresa “La Rondalla Venezolana, C.A.”, razón por la cual no se cumplió con el supuesto denunciado.

d) Finalmente, respecto de la apropiación indebida de la clientela, la Sala consideró que había quedado suficientemente demostrado que tanto el Sr. Arismendi como la empresa de la cual era accionista, tenían derechos por el uso previo sobre la denominación comercial LA RONDALLA VENEZOLANA en virtud de su larga trayectoria, lo que les había permitido cultivar su propia clientela y seguidores.

En virtud de los anteriores razonamientos, PROCOMPETENCIA resolvió que no existían fundamentos probatorios suficientes para determinar si los denunciados incurrieron en prácticas expresamente prohibidas por la Ley por atentar contra la libre competencia.

A la fecha no ha sido posible confirmar si contra dicha resolución administrativa fue formalizado Recurso Contencioso Administrativo de Anulación, por ante las Cortes Primera o Segunda de lo Contencioso Administrativo.

Karen Incera de Bilbao

Ricardo Alberto Antequera H. 

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